En Diciembre es muy difícil encontrar un hueco en la agenda, a medida que se acercan las fiestas, todos quieren juntarse a festejar: los amigos de siempre, los compañeros de la primaria-secundaria-facultad-posgrado-cursos y/o actividades varias-etc, los ex-compañeros de trabajo, los actuales, los amigos de la vida, en fin, esa semana la tenía complicadísima.
Había vuelto el Francés y habíamos quedado en vernos el lunes; el martes era la despedida (hasta quien sabe cuando) de un gran amigo; el miércoles teníamos programada una salida con las chicas del trabajo; el jueves era mi único día disponible. Chateo con el Sensei y me dice: dejá de hacerte la ocupada, mejor decíle que el jueves quedaste a cenar con tus viejos pero que si él puede ese día, suspendes la cena para salir con él. Me pareció razonable su consejo, ofrecerme a cancelar algo para verlo, hacerle sentir que tenía muchas ganas de verlo. A la distancia, creo que el Sensei tenía ganas de que alguien suspenda por él, en realidad yo le podría haber dicho a Verano: dale, nos vemos el jueves y punto. Que tanta vuelta!
El jueves nos encontramos, otro bar de Palermo, otro de mis preferidos. Cuando llego a la puerta Verano está comentando con el portero del bar detalles del recital, yo fui a ver a Madonna, él viene de un concierto punk en algún sótano del microcentro. Subimos a la terraza, me invita una cerveza, se prende un cigarrillo y nos ponemos a charlar, de todo en general y de nada en particular. Lo observo mientras fuma, me llama la atención su manera, con su mano derecha coloca el cigarrillo en la comisura izquierda de los labios, y con los dedos tapa su boca, como si le diese vergüenza, dá caladas cortas, y enseguida exhala el humo casi blanco. Me cuenta que es devoto del surf y suele pasarse horas en el mar, que vive con sus padres, que se recibió y trabajó de periodista, pero que afortunadamente se dá el lujo de vivir de lo que lo apasiona: el tenis. Parece un adolescente, de 31 años. Son las 3:30 de la mañana, Verano se acerca, me mira fijamente y se decide a besarme.