Imposible recrear con palabras lo que pasó esa noche, solo diré que Nicó L’amour parece salido de un cuento de hadas bien hot. A la mañana siguiente lucho por escapar de las sábanas, me desenrosco de sus brazos e intento despabilarme un poco bajo el agua.
El es tan francés, su acento es extremadamente seductor, al pasar a su lado tironea mi remera y me lleva a la cama nuevamente, ¿ya volviste de trabajar amorcita?- me pregunta. No entiende nada, está muy dormido y no se dá cuenta que apenas son las 8 de la mañana, termino de arreglarme, nos vamos; como desearía poder quedarme y descansar a su lado, sobre todo descansar, algo que no hice en toda la noche.
Ya en la oficina recibo su mensaje diciendo que le gustó mucho conocerme, que quiere volver a verme. ¿Por que no?
Cata está en Buenos Aires, puedo llamarla y contarle los detalles, eso hago.
L’amour, l’amour