¿Quién te entiende?

Ouquei

3 Febrero 2009 · Dejar un comentario

Llegué a nuestro punto de encuentro tarde, y él no estaba. Le pregunté a través de un sms “Late or lost?”. No contestó. ”Uuuuffffff… ¡¡otra vez noooo!!”, pensé yo. Pero no, me llamó minutos después diciendo que estaba allí, pero que no me veía. Claro, estaba en otro lado.

Seguimos hablando hasta que nos divisamos, porque no había manera de que D.O.H. entendiera dónde era la entrada principal de la iglesia. Cuando lo vi entendí por qué. Estaba completamente borracho. Caminaba haciendo eses y apenas podía mantener los ojos abiertos. Un papelón. Yo no sabía si reir o llorar, y preferí reir. Estaba por encima de esa situación.

Se acercó y me dio un beso en los labios. Me sorprendió, era lo último que esperaba, y supongo que contaba con eso. No se lo devolví, me quedé dura.

Elegimos un bar donde charlar un poco. Bueh, charlar es una manera de decir, está claro. Pedí una coca y el decidió cambiar la orden por dos copas de vino. Intentó beber su copa pero iba a peor, por lo que se la saqué, pedí una coca y un agua, y lo obligué a bebérselas. A esa altura de la noche yo me veía desde fuera y no podía creer que aún estuviese ahí intentando mantener una conversación y cuidándolo. “¡Qué pedazo de tarada!”, pensaba, pero seguía ahí.

Fuimos a cenar, y después de que mejoró su estado fuimos a una fiesta karaoke con algunos amigos suyos de la universidad. La fiesta estuvo divertida, él atento conmigo. Supongo que de alguna manera sabía que eso se iba a pique.

Nos fuimos de la fiesta y subimos a un taxi, él indicó su dirección a lo cual respondí que de ninguna manera iba a su casa. Fuimos a tomar algo al bar donde ya habíamos terminado dos veces. No sé qué clase de energía cósmico-romántica-erótica hay ahí, pero otra vez terminamos apretando. La verdad es que yo estaba más allá de todo. Si él quería algo conmigo iba a tener que pelearla mucho, porque su imagen estaba por los suelos.

Salimos del bar, me acompañó a tomar un taxi y en el intervalo dramatizó otro tanto. Puedo decir que es un chico constante, tiene una rutina creada: borrachera, intento de polvo y telenovela. Fijo. Me negué varias veces y cuando iba a subir al taxi me preguntó si podía venir conmigo. Lo miré, y le dije “ouquei”.

Categorías: Cata · D.O. Hawaii
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